Un magnetismo
Los senos de mujer;
Suave candor.
Es la forma redonda, esa forma primoridial, curva y maternal, arquetipo de la feminidad, que encuentra una clarísima expresión en los senos.
No es un secreto que la arquitectura que utiliza curvas, más que líneas rectas, genera una sensación de mayor tranquilidad.
Es esta la curvatura del espacio, la grupa de la Tierra, el círculo que abraza: una ternura geométrica.
Es también parte del misterio fascinante de ser en este planeta, que ciertas formas ejerzan una atracción y produzcan cierto código de significados y sensaciones reiteradamente, más allá de un contexto cultural particular: un sistema de signos que se incrustan en la biología pero que no se limita a ella.
Adorar las curvas, adorarar los senos dadores de vida, puede ser un comportamiento primitivo, pero en ello el hombre entra en contacto con lo primigenio, con lo paradisiaco -no solo con su madre de esta vida-, sino con la Diosa Madre que se expresa, con dulzura y suavidad , en los senos de todas las mujeres.
